Recuerdo el primer momento en que consideré tener hijos, a parte de ser una idea bastante loca de por sí sola, también me aterrorizaba la idea de traer a este mundo personitas tan inocentes. En aquel momento, un mundo lleno de guerras, violencia, crímenes de odio, discriminación, marginación injustificada, egoísmo. Por supuesto cuando compartí mis dudas con amigos, ellos me recordaron que a pesar de tanto mal también sucedían cosas hermosas día a día, sólo que ningún medio social o noticiero se preocupaba por comunicarlas. Avances científicos, actos de caridad, milagros, gente ayudándose unos a otros, etc, etc. A pesar de ser una persona relativamente optimista, que siempre trata de ver lo bueno en la gente y que cree que la naturaleza de la gente es "ser buena", me costaba deshacerme de la impotencia y desesperación que me causaba ver tanta maldad. Y justo cuando ya no quería ni ver las noticias, sucedió algo mágico: nos mudamos a Canadá. De repente me sentí protegida, me sentí segura, sentí una comunidad unida, sentí que las cosas funcionaban bien, y rápidamente la vida volvió a ser brillante. Sí, me doy cuenta de que obviamente Canadá no es perfecta, pero tampoco me siento constantemente bombardeada por aquellos sentimientos de impotencia, tristeza, y preocupacioón. Por lo tanto, me emocioné y al ver el mundo con un tono más positivo, volvió a surgir la idea de tener hijos, y con el tiempo surgió Chiara.
Está mañana nos despertamos para enterarnos del horrible ataque en Niza. Un día después de que la mañana anterior tuve que escuchar a Miss Alabama retractarse de su comentario sobre como "No se siente triste de que los policias hayan sido matados y siente que el valor de la vida humana ha sido desensibilizado". Esto sumado al odio que un candidato a la presidencia de los EEUU ha estado esparciendo en los últimos meses, los problemas raciales, la violencia, ataques, crímenes en el resto del mundo. Las cosas nuevamente están un poco turbias. Podría apagar el noticiero, pero ser ignorante tampoco es bueno. Esta vez tengo una hija. Una niña para la cual había soñado un mundo mejor y a quien protegería a toda costa. Si tuviese que mudarme al medio de la nada para asegurarme que no le pase nada, lo haría. Lo que me di cuenta es que una y otra vez escucho a la gente hablar sobre como nos estamos empezando a "desensibilizar". Una y otra vez escucho a personas cuestionar si la sociedad se ha vuelto inmune a la violencia, al odio, y la inhumanidad de las acciones horribles que vemos en las noticias del día a día. Yo sé que a mi no me ha sucedido, pero se también que soy una persona altamente empática, casi una esponja. Sufro cuando todos sufren. Día tras día me preocupo más y me vuelvo a sentir impotente y ahora más que nunca porque son tantas las cosas fuera de mi control que pueden dañar a mi gordita tanto física como emocionalmente.
Estresada por la locura de Chiara y supongo que en parte triste por lo que anda pasando hoy, salí a cenar. Volviendo a casa escuchando el ipod en aleatorio apareció la famosa canción de Leon Gieco, Sólo Le Pido a Dios. Yo la tengo interpretada por Luciano, me encanta esa versión pero la de Mercedes Sosa y Leon Gieco es impresionante. En fin, una canción que casi siempre me hace lagrimear un chiqui. Tanta vulnerabilidad y temor en las palabras de un joven Leon Gieco (era casi un niño cuando la compuso) que estaba aterrorizado por la posibilidad de un conflicto bélico entre Argentina y Chile en aquella época. Para la mi, la canción es básicamente un grito contra las guerras y opresiones inútiles. Hoy en día la solemos escuchar en Latino America como una fuerte oposición a los conflictos tanto políticos como sociales. Y bueno, caminando me puse a pensar... Espero que un día pueda mostrarle esta canción a Chiara y enseñarle que no importa lo que esté pasando en el mundo y la frecuencia con la que vea conflictos, guerras, crímenes, violencia e injusticias, nunca debe permitir volverse inmune al dolor de los demás, porque el día en que todos dejemos de ser sensibles sería el día en que el mundo se quede sin esperanzas. Elegí compartir estos sentimientos con la idea de compartir con todos que no importa lo impotente que uno se sienta o lo lejos que parezcan estar los problemas de los demás, no hay que perder ni la esperanza ni la preocupación. Ya que algo tan simple como transmitirle a tu hijo la fuerza de la esperanza, la perseverancia y sobre todo la empatía, puede cambiarle el mundo a alguien. Pueden tener efectos duraderos más allá de lo que hoy podemos imaginar. Hoy capaz parezca que estoy loca y hablando como soñadora, pero prefiero que mi gorda crezca con esperanzas y el deseo de luchar por un mundo mejor, a que piense que todo esta perdido.
Los dejo con la letra y un video de Solo le Pido a Dios (por si la necesitan o si aún no la conocen)
Sólo le pido a Dios
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente.
Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abofeteen la otra mejilla,
después que una garra me arañó esta suerte.
Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente,
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
