Fotos - Hamburgo, Alemania

Mismo problema que en Holanda, cimientos de madera sobre el barro han resultado en inclinaciones en las construcciones. Una historia divertida: una de las casas es un restaurante en el cual los marineros solían parar a comer mientras esperaban que la marea subiera para que pudiesen bajar la mercadería del barco directamente a la parte trasera de las casas. Para evitar que los marineros se emborrachen, el capitán no les pagaba por el viaje hasta después de que terminaran de desembarcar la mercadería. Pero, los marineros se avivaron. Con un escupitajo, cada vez que pasaban por la taberna, dejaban pegado al techo un billete para comprarse unos tragos. Para demostrar que el dinero les pertenecía antes de pegarlo al techo le sacaban una de las puntas al billete. De esta manera durante el próximo viaje podrían sacar el billete del techo y demostrar que era su dinero cuando la punta del billete encajaba. Una vez que demostraban que tenían la plata, podían comprarse unos tragos mientras esperaban que la marea subiera. Hoy en día el techo del restaurante esta decorado con billetes de todas partes del mundo, pero por suerte están pegados al techo con pegamento.

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